El estrés y los adaptógenos: una perspectiva histórica

2018-05-03T16:16:11+00:00 abril 26th, 2018|Adaptógenos, Energía, Historia Destacada|

Tanto científicos como profesionales de la salud han buscado durante mucho tiempo comprender, tratar y prevenir los efectos dañinos del estrés en la salud humana. Específicamente, al enfocarse en las causas del estrés relacionadas con aspectos personales, laborales o financieros, se ha determinado que todos los humanos están sujetos a los efectos psicológicos, mentales y físicos del estrés. El estrés excesivo o prolongado puede provocar cambios fisiológicos que no son saludables. De hecho, datos de diversas fuentes sugieren que entre el 60 y 90 por ciento de todas las consultas médicas están relacionadas con el estrés.

A pesar de los efectos dañinos del estrés en nuestra salud, todos podemos emplear una variedad de mecanismos para sobrellevar el estrés, como técnicas de relajación, yoga, pasatiempos o hablar con amigos. Finalmente, también debemos darnos cuenta de que no todo el estrés es perjudicial y que de hecho es una característica normal de la vida. El estrés leve o agudo puede también ser positivo; por ejemplo, hacer ejercicio, comenzar un nuevo trabajo o incluso la llegada de un nuevo bebé pueden promover estrés que puede considerarse como bueno para nuestro bienestar general.

¿Qué es exactamente el estrés? Debido a que Abril fue designado como Mes de la Concientización del Estrés, la siguiente es una revisión de la historia de cómo se definió el “estrés”, la investigación inicial sobre los efectos del estrés en el cuerpo y cómo condujo a la investigación y el descubrimiento de las hierbas conocidas como “Adaptógenos” que son útiles para modular los efectos del estrés. Con el tiempo, estos descubrimientos condujeron a la formulación de productos Isagenix como Ionix® SupremeCleanse for Life®, y e+™.

Una definición de estrés, presentada en 1936 por el eminente médico-científico Dr. Hans Selye, considera el estrés como “la respuesta no específica del cuerpo a cualquier demanda de cambio”. Hizo hincapié en la “no especificidad” como la principal característica del “estresor” y, debido a que se vio confundido por la caracterización errónea de que todo estrés es negativo, propuso el término “eustrés” como una forma de distinguir el estrés positivo. Con esas definiciones comenzó una carrera extraordinaria de 40 años enfocada en el estrés y en cómo el estrés tiene influencia (o es influenciado por) los esteroides, los órganos endocrinos y las hormonas.

Entre otros descubrimientos históricos, Selye fue el primero en demostrar el papel crucial del eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal (HHS) en la respuesta al estrés. Publicó más de 1,000 artículos y fue un gigante de la investigación del siglo XX nominado en numerosas ocasiones al Premio Nobel. Y sin embargo, después de toda su investigación sobre el estrés, una vez le comentó a un periodista: “Todos saben lo que es el estrés, pero nadie realmente lo sabe”.

Selye era un científico tan monumental que incluso llamó la atención de los científicos soviéticos en una época en que la Guerra Fría impedía el libre intercambio de conocimientos científicos. Uno de los primeros científicos soviéticos en aceptar las ideas de Selye fue el Dr. Nikolai Lazarev, un pionero en los campos emergentes de toxicología y medicina preventiva. El trabajo de Selye fue, de hecho, tan influyente que Lazarev cambió el rumbo de su trabajo. Comenzó a buscar sustancias que pudieran mejorar la resistencia general de los seres humanos a las toxinas y estaba especialmente intrigado por un grupo de hierbas que podría ser efectivo para aumentar la capacidad física y mental, reducir la fatiga y mejorar la resistencia al estrés, una clase de hierbas que denominó como Adaptógenos.

A principios de la década de 1960, el protegido de Lazarev, el Dr. Israel Brekhman, asumió el programa de investigación de la URSS sobre Adaptógenos y dirigió su enfoque a dos áreas específicas: la investigación del estrés y la identificación (y finalmente su documentación) de Adaptógenos específicos que podrían mejorar el rendimiento físico y mental. Brekhman y sus colegas estaban particularmente interesados en el Eleutherococcus senticosus, frecuentemente conocido como “ginseng siberiano” o “eleutero”.

Él inició una gran investigación clínica sobre este Adaptógeno usando como sujetos de estudio a conductores de camiones de larga distancia, marineros en viajes largos, y personal militar bajo estrés severo. Lo que descubrieron fue un aumento de resistencia y recuperación, un mejor rendimiento y una mejora en la productividad. Con estos estudios, el gobierno soviético se dio cuenta plenamente de que los Adaptógenos podrían aumentar el rendimiento y modular el estrés en una variedad de esfuerzos en los que sería deseable un rendimiento óptimo: atletismo, personal militar bajo estrés extremo y, potencialmente, podría ser usado como medicina.

La investigación del Dr. Brekhman culminó en la primera revisión publicada en Occidente que describe 15 años de investigación sobre estas plantas maravillosas. Posteriormente, escribió numerosos estudios científicos y libros sobre Adaptógenos. El trabajo de décadas del Dr. Brekhman le valió el sobrenombre de “Padre de los Adaptógenos”.

Desafortunadamente, debido a que la Unión Soviética era una sociedad cerrada, la mayoría de las investigaciones innovadoras del Dr. Brekhman sobre el potencial de los Adaptógenos para mejorar la salud humana seguían siendo desconocidas. Pero con el colapso del imperio soviético en 1991, se derrumbó el muro que mantenía secreta toda su investigación (y la del entrenador olímpico ruso, el Dr. Ben Tabachnik, que usaba Adaptógenos para optimizar el rendimiento atlético ruso).

¿Quién fue uno de los primeros entusiastas receptores de esta información? Jim Coover, Presidente y CEO de Isagenix, y John Anderson, Fundador y Formulador Principal de Isagenix. Trabajaron con el Dr. Brekhman para impulsar el desarrollo de productos a base de extractos naturales ricos en Adaptógenos, orientados específicamente en el rendimiento y el apoyo para el estrés.

Debido a su visión, Isagenix desarrolló Ionix Supreme y Cleanse For Life, cada uno de los cuales contiene rodiola (Rhodiola rosea), ashwagandha (Withania somnifera) y, por supuesto, el Adaptógeno más estudiado por el Dr. Brekhman, el eleutero (Eleutherococcus senticosus). Mientras que Cleanse for Life fue formulado para favorecer la desintoxicación, Ionix Supreme fue diseñado para tener un efecto más pronunciado de modulación del estrés en el cuerpo e incluyó otras hierbas adaptogénicas debidamente estudiadas como wolfberry (Lycium barbarum), bacopa (Bacopa monnieri) y la baya schizandra (Schisandra chinensis).

Más recientemente, Isagenix desarrolló e +, que contiene la novedosa y única combinación de cafeína de extracción natural junto con una mezcla de Adaptógenos rica en eleutero.

El objetivo principal en el desarrollo de productos para Isagenix es incorporar sustancias naturales respaldadas científicamente en alimentos y suplementos que los clientes puedan usar para mejorar su salud y bienestar. Al seguir los hallazgos de la investigación de Hans Selye e Israel Brekhman, Isagenix ha hecho justamente eso en el caso del estrés, con los Adaptógenos y el suministro de soluciones centradas en la salud.

Referencias

  1. Brekhman II. Man and Biologically Active Substances: The Effect of Drugs, Diet and Pollution on Health. Pergamon Press LTD. 1980.
  2. Panossian A, Wikman G, Wagner H. Plant Adaptogens. III. Earlier and more recent aspects and concepts on their mode of action. Phytomedicine. 1999;6:287-300.
  3. Szabo S, Tache Y, & Somogyi A. The legacy of Hans Selye and the origins of stress research: a retrospective 75 years after his landmark brief “letter” to the editor# of nature. Stress 2012;15:472-8.