Print¡Deja de preocuparte y vive más!

“Pon un ‘freno’ a tus preocupaciones. Decide qué nivel de ansiedad merece una situación—y evita preocuparte más de la cuenta”.

Este consejo siempre vigente de Dale Carnegie no sólo beneficia tu paz mental; nuevas investigaciones sugieren que podría ayudarte a envejecer de mejor manera.

Anteriormente, investigadores de la Universidad de California en San Francisco habían descubierto que demasiado estrés diario podía acelerar el envejecimiento a nivel de los telómeros, los extremos protectores de los cromosomas. Ahora, los mismos investigadores han profundizado su investigación sobre cómo la anticipación del estrés—en otras palabras, preocupación, pánico o ansiedad—afecta a los telómeros en las mujeres. Los investigadores, dirigidos por Elizabeth Blackburn, Ph.D.*, premio Nobel en biología molecular, y la psicóloga Elissa Epel, Ph.D., descubrieron que las mujeres que respondieron a un “factor estresante”, tal como hablar en público o resolver un problema matemático, con altos niveles de amenaza percibida, presentaron telómeros significativamente más cortos en sus células blancas (leucocitos) en comparación con las mujeres que anticiparon una menor amenaza percibida.

El estudio, que será publicado en el volumen de mayo de la revista médica Brain, Behavior, and Immunity, evaluó el largo de los telómeros y la anticipación de situaciones estresantes en 50 mujeres, de las cuales aproximadamente la mitad padece estrés crónico como consecuencia de cuidar de familiares con demencia. Los resultados indicaron que las mujeres que prestaban dichos cuidados se sentían más amenazadas que las que no lo hacían cuando se les pedía que hablaran en público y resolvieran problemas matemáticos.

El estudio sugiere que las personas que están expuestas al estrés crónico son más propensas a percibir los pequeños factores estresantes como mayores amenazas, tales como perder llaves, dirigir una reunión de trabajo o quedar atrapado en el tráfico. Además, su mayor percepción de amenazas ante el estrés constante puede aumentar su riesgo de tener telómeros más cortos.

“La exposición al estrés psicológico conduce a una exagerada sensibilidad ante las amenazas, lo que contribuye a percibir amenazas en la vida diaria de manera más frecuente y prolongada, favoreciendo a su vez la activación de las respuestas al estrés biológico que puede contribuir con el acortamiento de los telómeros”, indicaron los investigadores.

Los científicos explicaron que una mejor comprensión sobre la manera en que el estrés contribuye al envejecimiento biológico, o al acortamiento de los telómeros, podría conducir a mejores métodos de manejo del estrés para quienes padecen estrés crónico, al ayudarles a reducir los efectos acumulativos del estrés percibido.

Algunas técnicas comprobadas y efectivas para la reducción del estrés incluyen la meditación, el ejercicio físico, el dormir adecuadamente y en algunos casos el uso de suplementosÉstas también pueden complementarse con un estilo de vida y una alimentación saludables que ofrecen mayor apoyo para los telómeros.

Sin embargo, para envejecer de mejor manera sin preocupaciones, el mejor consejo posiblemente sea el de Carnegie: “Si tienes un problema que te preocupa, haz éstas tres cosas: 1. Pregúntete: ‘¿Qué es lo peor que puede suceder?’ 2. Prepárate para aceptarlo en caso de que suceda. 3. Luego, con calma, procede a mejorar lo peor que podría suceder”.

Referencia:

1.-  O’Donovan A, Tomiyama AJ, Lin J et al. Stress appraisals and cellular aging: A key role for anticipatory threat in the relationship between psychological stress and telomere length. Brain Behav Immun 2012.

*El Dr. Blackburn y sus colegas Carol Greider, Ph.D. y Jack Szostak, Ph.D., recibió el Premio Nobel 2009 en Fisiología o Medicina por “el descubrimiento de cómo los cromosomas están protegidos por los telómeros y la enzima telomerasa”.

Nota del Editor: Para más información sobre el trabajo del Dr. Blackburn y Dr. Epel sobre cómo el estrés afecta a los telómeros, vea este corto vídeo de 6 minutos en YouTube de un especial de National Geographic Estrés: un retrato de un asesino.